Una silla de ruedas durará más y será más segura si se cuida bien.
El cuidado de una silla de ruedas en situaciones de emergencia consta de las siguientes acciones:
- Lavar el cojín o la funda del cojín
- Inflar los neumáticos (a menos que sean macizos)
- Apretar todas las tuercas y tornillos que estén flojos
Es importante proveer la silla de ruedas junto con un juego de herramientas sencillo para realizar ajustes y una bomba para poder tener siempre los neumáticos bien inflados.
Dígale a la persona a quién tiene que contactar si necesita piezas de repuesto o tiene algún problema con su silla.
Cojín y funda
- Limpiar el cojín con un paño y agua jabonosa y aclararlo. Esperar hasta que esté completamente seco antes de volver a utilizarlo.
- Quitar la funda; lavarla y secarla por separado.

Limpiar el cojín con un paño

Quitar la funda del cojín y lavarla por separado
Neumáticos
- Mantener los neumáticos bien inflados facilita el empuje de la silla de ruedas.
- Presionar con el pulgar los neumáticos; estos solo deben poder hundirse unos pocos milímetros.

Inflar los neumáticos

Comprobar el inflado de los neumáticos
Apretar tuercas y tornillos
Hay que tener cuidado de no apretarlos demasiado.

Actividad
Encuentre las tuercas y los tornillos que tiene la silla de ruedas:
- Compruebe si están apretados.
- No los apriete demasiado.
¿Qué ocurre si aprieta demasiado los tornillos o las tuercas?
Marque todas las opciones que resulten pertinentes.
Si ha seleccionado a, b y c, ¡ha acertado!
Si uno aprieta demasiado las tuercas y los tornillos es posible que la silla de ruedas no se mueva con tanta facilidad, al impedir que las piezas giren libremente.
La respuesta d es incorrecta.
Por apretar las tuercas y los tornillos éstos no se caerán, sino que se mantendrán en su sitio. Si se aprietan demasiado, las piezas móviles dejarán de girar con facilidad y sin impedimentos. Hay que evitar apretarlos en exceso.