Si aún no lo ha hecho, descargue el formulario de evaluación sobre calzado terapéutico e imprima una copia.
Si no puede descargar el formulario, no se preocupe. Le iremos mostrando claramente cada una de las preguntas del formulario a medida que vaya avanzando por esta sección del módulo.


Siempre que vea este ícono, significa que la persona puede necesitar una derivación.
Preparación de la persona
Para realizar la evaluación, busque un lugar tranquilo donde pueda sentarse con la persona.
Haga partícipe también a familiares o personas a cargo de los cuidados de la persona, cuando proceda.

Datos de la persona
Empiece por recabar datos personales y de contacto de la persona, como su nombre, sexo, edad, teléfono y dirección postal.

Verificar la idoneidad del calzado terapéutico
Para llevar a cabo la exploración y la evaluación de los pies, busque un lugar tranquilo donde pueda sentarse con la persona.

Comprobar el nivel de riesgo de desarrollar heridas en los pies
Verifique que:
Nivel de riesgo de desarrollar heridas en los pies, según la exploración:
- Bajo
- Moderado o alto

Antes de evaluar a una persona para la provisión de calzado terapéutico, verifique que se le haya hecho recientemente una exploración de los pies para determinar el nivel de riesgo de que desarrolle heridas en los pies.
Si no se le ha hecho una exploración de los pies en el último mes, el primer paso debe ser realizar una nueva exploración de los pies.
Para saber cómo se lleva a cabo una exploración de los pies, consulte el módulo Productos de apoyo para la movilidad, de la capacitación TAP.
Pregunta
¿Los siguientes enunciados son verdaderos o falsos?
1. Una persona que tiene un riesgo bajo de desarrollar heridas en los pies no necesita calzado terapéutico.
Si ha seleccionado la opción Verdadero, ha acertado. Si una persona presenta un riesgo bajo desarrollar heridas en los pies, recomiéndele que use un calzado protector adecuado.
2. A una persona que tenga un riesgo moderado o alto de desarrollar heridas en los pies se la puede evaluar para la provisión de calzado terapéutico.
Si ha seleccionado la opción Verdadero, está en lo cierto. Si una persona presenta un riesgo de moderado a alto de desarrollar heridas en los pies, prosiga con la evaluación para la provisión de calzado terapéutico.
Amputación o heridas en los pies
Comprueba si:
- una amputación de dedos del pie o de parte del pie;
- heridas en los pies.

No provea calzado terapéutico si la persona tiene:
- una amputación de algún dedo o de parte del pie y no dispone de prótesis u ortesis;
- heridas en los pies.
En estos dos casos, la persona tendrá necesidades más complejas de calzado y de cuidado de los pies. Por ello, habría que derivarla a una clínica de podología.
Si la persona sí que dispone de una prótesis o una ortesis para el pie en el que se amputó un dedo o parte del pie, puede proseguir con la evaluación.
Hay que derivar siempre a toda persona que tenga:
- una amputación de algún dedo o de parte del pie y no disponga de prótesis u ortesis;
- heridas en los pies.
Pregunta

Le presento a Ruby.
A Ruby le han amputado un dedo del pie. Cuando camina, su peso corporal se reparte por la parte del pie que le queda.
Corre el riesgo de desarrollar otra herida en el pie debido al aumento de la presión que soporta esa parte del pie.
Ruby no tiene una prótesis ni una ortesis.
¿A Ruby se le puede realizar la prueba y el ajuste de un calzado terapéutico?
Si ha seleccionado la opción "No", ha acertado. Ruby no puede utilizar sin riesgos calzado terapéutico debido a la amputación del dedo.
Si Ruby tuviera una prótesis o una ortesis, sí que podría llevar calzado terapéutico.